Maquinarias agrícolas Metalfor

Maquinarias agrícolas
Metalfor

El principio de la historia de Metalfor, nos lleva a El Fortín, un pueblito del este de la provincia de  Córdoba, donde nuestro personaje principal, Luis Dadomo, desde muy temprana edad colaboraba con su padre Florencio en las tareas rurales. Pero, apasionado por los fierros, en el tiempo que le quedaba libre se dedicaba a armar, desarmar y arreglar las herramientas que había en el campo.

Como tantos otros colonos, este descendiente de inmigrantes italianos, recuerda las frías y lluviosas mañanas de invierno, trabajando con un arado y un viejo tractor en el pequeño campo familiar de 200 hectáreas.
Con apenas 12 años, Dadomo recuerda que la situación era muy difícil y ya percibía las desigualdades por las que pasaba el productor, mientras, forjaba su pasión por los fierros.
A sus 16 años, en 1970 y trabajando con herramientas prestadas, armó su primer máquina de arrastre.
Tres años le llevó realizar su primera venta. Con el dinero de esa venta, más un crédito, compró  materiales para fabricar otros dos equipos. Con apenas 20 años, el joven Luis Dadomo construía, pintaba y salía a vender su producto por el país, con una foto en blanco y negro, mientras explicaba que era una máquina de pulverizar. Por lo general, la gente no le creía que él mismo las diseñaba.

Al tiempo, nuestro protagonista instaló su taller en un galpón de la casa de sus padres, lo que le permitió mejorar notablemente la producción. Tomó su primer empleado en 1979 y en 1982, pudo comprar un galpón de 10 metros por 20, que había pertenecido a sus abuelos maternos; para entonces, ya eran cinco los empleados trabajando en el taller.
La empresa sigue creciendo, en 1984, surge la primera máquina autopropulsada, se convierte en referente en máquinas de pulverizar y es asiduo expositor en exposiciones de prestigio, como la de Palermo en Buenos Aires.

Pero para Metalfor crecer en la localidad El Fortín, poder competir con otras marcas nacionales, se le hacía cuesta arriba. No había caminos, ni teléfono, el ferrocarril era el único medio de transporte y cuando dejó de funcionar, los colectivos pasaban sólo una vez al día. La falta de comunicación perjudicaba el trabajo diario y amenazaba el Futuro de la empresa.
Debido a ello, en 1994, Luis Dadomo toma la difícil decisión de mudarse del lugar que lo vio nacer y crecer. Era volver a empezar.
Junto a su familia y la mayoría de sus colaboradores, se instalaron en Marcos Juárez, el lugar elegido, a pesar de que varios intendentes de distintas localidades se disputaban su radicación.

La empresa, seguía su crecimiento y en 1998 se hizo una importante inversión en camionetas y camiones para el traslado de las máquinas, ya que hasta entonces se comercializaba directamente de fábrica. Así, se da comienzo a la red de Servimóviles, 8 vendedores directos ubicados en zonas estratégicas para poder llegar antes al cliente.

Además del crecimiento en Argentina, comenzaron los viajes a Brasil para conocer el mercado y analizar la posibilidad de poder comercializar los productos en esa región. Así, en 2001, se alquiló un galpón en la ciudad de Ponta Grossa, donde se produjeron los primeros equipos, y a fines del 2002 se adquirió una fábrica de 30.000 metros con una superficie cubierta de 7.500 metros para abastecer la demanda. Conjuntamente, se concretó la compra de la ex planta Araus, en la localidad de Noetinger, que con una superficie de 70.000mts cuadrados y 15.000 mts cuadrados cubiertos, allí se desarrolló la primera cosechadora de trilla convencional, la MA 1360, que fuera presentada en el 2005. Hoy, esa planta, está dedicada a la fabricación de autopartes.

Exponiendo el crecimiento y la innovación, en 2006 se presentó en la Sociedad Rural Argentina el primer tractor fabricado por la empresa, incorporando un nuevo modelo a la familia de productos.
Al mismo tiempo, el equipo de ingeniería y desarrollo de productos trabajaban en el armado y puesta a punto de la primera cosechadora Axial de Industria Argentina, una apuesta muy fuerte en un segmento liderado por las marcas multinacionales. Esta amplia gama de equipos dio lugar a numerosas visitas de delegaciones extranjeras que demandan equipos hacia el exterior; así se empezaron a exportar equipos a Uruguay y más tarde se avanzó hacia distintos mercados de Sudamérica y América Central. De igual manera, en 2007 se empezaron a enviar los primeros equipos a Europa del Este y África y aún hoy se continúan explorando nuevos mercados y participando de importantes exposiciones a nivel mundial.