Máquinas agrícolas Mainero

Máquinas agrícolas
Mainero

En Bell Ville se funda un taller para reparación de máquinas cosechadoras, altamente demandado, que fue creciendo hasta convertirse en una empresa con un rol fundamental en la tecnificación del campo argentino y en la humanización del trabajo rural.

Carlos Miguel Mainero, funda un taller en el fondo de su casa, en la ciudad cordobesa de Bell Ville. Su plan era realizar trabajos de reparación de máquinas cosechadoras y otros implementos agrícolas. Su actividad, altamente demandada, fue creciendo. Con visión emprendedora, resolvió asociar a sus dos sobrinos, Carlos R. Bernardi y Francisco Lambertini, quienes también conocían de herrería y de campo. Esa conjunción hizo posible que, de la reparación avanzaran a la fabricación de zarandas, zarandones y sacapajas para cosechadoras. Estos implementos, de diseño novedoso y patentados por la empresa, servían para adaptar las máquinas importadas a las exigencias del campo argentino. Con gran ingenio, los tres socios inventaron sus propias herramientas y dispositivos de trabajo.